![]() | |||
Diego López |
Madame
Naif se recostó sobre su butacón de cuero negro, el olor a incienso era
insoportable llegaba a quemar su garganta, pero le era imposible batallar
contra la voluntad de su compañero Atis y menos aún contra el humo rallante de
esas enormes baritas amorfas.
La habitación
era pequeña, oscura, húmeda, sosa y fría, cerrada por una puerta metálica y
pesada, de un fuerte color azul, con agujeros en la parte superior.
Ésta daba a un patio interior cerrado por una lona de plástico
transparente, que la mayor parte del tiempo permanecía recogida por el buen
tiempo.
Era
allí donde Atis pasaba los días haciendo malabares. Manipulaba, ejecutaba, volteaba y mantenía en el aire a su antojo todo
tipo de objetos, situaciones, entes, conversaciones, lugares, sombras…
Mantener
un diálogo con él era todo un espectáculo, sin saber cómo, lograba cogerte de
la mano hasta el brazo, después los hombros, la cintura y ya estabas
literalmente en el aire, en sus manos. Él conociendo y tú sin reconocerte.
Al
poco descubrí que su interior era la nada más oscura, abismal y terrorífica que
un humano podía aguantar, aunque en éste caso Atis solo era hombre con una
carcasa tuneada por tinta y metal, snob, puritana, ecologista y pueril pero
Madame Naif nunca lo supo, era demasiado ingenua o jugaba a serlo.
|
Precioso relato..
ResponderEliminarUn abrazo.
Este texto me suena a revelación metafísica. Es exquisito, al igual que la imagen.
ResponderEliminarMe descubro respetuosamente, no sin besar tu mano.
El texto es un puzzle y haces bien en guardar la última pieza. Consejo: debes escribir más. No descanses tanto!!!
ResponderEliminarjaja Gran consejo ;)
EliminarPero la culpa no es solo mía, tanto a mi compañero como a mi nos gusta mucho arrancar y rugir motores, pero nos quedamos pronto sin gasolina.
Bonita foto y sublime texto! me encanta como escribes :)
ResponderEliminarUn saludo desde la playa!
Imagino, y no se por qué, que jugaba a serlo.
ResponderEliminarEscribo y visual al compás.
Besos
Desencantarse con alguien es signo de que se le dio demasiada confianza sin conocerlo del todo. Pobre Madame Naif, conviviendo con un perroflauta con dos caras. Precioso el texto, muy misterioso, parece el inicio de una novela negra. Un abrazo :)
ResponderEliminarPues sí.... algo así, es parte de un pequeño relato de unas 15 páginas donde hay asesinato, renacer y muerte. Pero todo de forma propia, los asesinos no existen, son algo suicidas y se dejan el alma siempre en los zapatos.
Eliminarwow me gusta
ResponderEliminar